La Libertadores, por fin en Casa Sin duda que la obtención de la Copa Libertadores de América en 1991 se constituye en el gran hito del fútbol nacional. Con el croata Mirko Jozic en la dirección técnica este equipo cambió la historia es que decía: "para los del Pacífico, la Copa se mira, pero no se toca". El proyecto inciado en 1986 dio sus frutos y de paso convirtió al monumental en un recinto inexpugnable para cualquier visitante. La Libertadores del 91 se qedó en casa. No es posible sino evocar con nostalgia ese año maravilloso para el fútbol de Colo Colo, aquel 5 de junio quedará guaradado para siempre en la memoria de todos los chilenos. Por fin la copa estaba en Chile y que mejor en el equipo nacido a comienzos del sglo, en el más popular del balompié crillo. Fueron 14 los partidos que Colo Colo debió juagr para ver coronados todos los sacrificios del pueblo colocolino. El inicio. La primera Patita En Concepción debió jugar su primer encuentro ante el equipo local, la paridad con la que finzalizó el partido le significó al albo obtener su primer punto en esta Libertadores y aunque el portero local fue la figura del partido, los delanteros visitantes no pudieron desnivelar el partido. El segundo partido se jugó en el Estadio Monumetal y terminó con la victoria local de tres goles a uno sobre el Barcelona. Espinoza, Barticciotto y Salgado estructuraron el marcador favorable a Colo Colo. Este partido fue el primero que Colo Colo disputó por una Libertadores en el Monumental. La revancha ante Concepción encontró a un Colo Colo mucho más sólido viéndose reflejado en el marcador final de dos a cero para el local que ya pensaba en la segunda ronda. Después vinieron las visitas a Ecuador donde se consiguieron dos empates cero a cero con Liga Deportiva y dos a dos con el Barcelona. El primer lugar del grupo fue para Colo Colo y tenía que enfrentar en la segunda ronda a Universitario de Perú. Segunda Ronda. Angustioso triunfo. El primer partido en Lima terminó emparejado a cero gol, se pensó que la tarea en el Monuemtal y ante su público sería menos que complicada. Sin embargo, los rivale speruanos llegaron a santiago libres de cualquier presión y con ganas de aguar la fiesta a Colo Colo y casi lo consiguen. Faltaba muy poco para que el partido terminara y los albos no podían denivelar el trámite del partido. La gente sólo atinaba a mirar en silencio el partido, hasta que apareció Espinoza para dejar el marcador final favorable a los locales y con el paso a la tercera ronda asegurado. Tercera ronda. Charrúas a la vista. Siempre costó enfrentar a los cuadros uruguayos, pero esta vez Colo Colo no quería sorpresas, por el contrario entró a la cancha con la mente puesta en la semifinal, para ello debía eliminar al Nacional de Montevideo. Cuatro a cero terminó el primer partido en el Monumental, pero quedaba el encuentro en Uruguay. La tranquilidad amparada por el excelente resultado obtenido como locales determinó que Colo Colo accediera a las semifinales del torneo, ni el dos a cero en contra fue capaz de impedirlo. Semifinbales. A pedir de Boca. La Bombonera estaba totalmente repleta, los gritos de la parcialidad local parecían que muy pronto hecharían el estadiuo abajo, pero esto no fue impedimento para ver a Colo Colo jugando su mejor encuentro como visitante. Ni siquiera la derrota opacó el buen cometido albo. En Santiago se jugó uno de los partidos más emotivos que la parcilaidad recuerde. Un encuentro que tuvo de todo detenidos, heridos, pero lo más importante un ganador: Colo Colo. El local se quedó con un triunfo realmente emotivo. El tres a uno final le dio el pasaje para instalarse definitivamente en la final. Final. Cuidado con los machetes. Olimpia de Paraguay era el rival a vencer. El primer partido encontró a un Colo Colo diminuido por las ausencias, sin embargo, quienes entraron en reemplazo de los suspendidos o lesionados hicieron un muy buen partido. El empate a cero dejó al cacique a las puertas del cielo. El Monumental lucía lleno aquella noche de junio. 65 mil espectadores habían llegado hasta el recinto de Macul para ver como la Copa Libertadores se quedaba por fin en casa. Pese a que la primera conquista demoró en llegar la gente nunca dejó de laentar ni perdió el entusiasmo. Pérez en dos oportunidades y Herrera en una permitieron a un equipo chileno alcanzar por primera vez la gloria. Los miles de espectadores concoieron al fin la felicidad y aunque durara sólo unas horas, fue suficiente para gozar el más grande triunfo de un equipo chileno a nivel internacional.

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